El 15 de diciembre - Manifestación en apoyo a la Ley de Medios y en defensa del AFSCA.
MS con su cámara, yo con mi grabador.
En la Plaza de Mayo, mucha gente con carteles, mujeres y hombres charlando, muchos recordaban la Plaza del 9, esa misma plaza, que ya era otra, apenas una semana atrás.
Cerca de la pirámide, en ese círculo donde
transitaron tantas veces las Madres, un chico pinta siluetas, como las de aquel
Siluetazo de los 80s, en esa bisagra de tiempo entre la dictadura y la democracia renanciente.
Una oleada de frío me subió por las venas desde los pies a la cabeza, porque yo había ido a ese siluetazo histórico y ahora, esas personitas ausentes, con gesto de reclamo, hechas de pura consigna o nombre sin cuerpo -en aquel caso -eran una señal, una mala señal. (Y los hechos de cada día -¡maldita sea!- confirman el presagio).
Flaco, desgarbado, pelo negro y lacio, camisa abierta y
zapatillas despelechadas, pucho en el costado de la boca y brocha activa,
Gonzalo pintaba siluetas a gran velocidad, absorto en el trabajo, parando entre una línea y otra para dar una calada al pucho, mirar el horizonte poblado de la plaza.
Y después seguía cuerpo a cuerpo desplegando esa metafóra -tan transparente -de los desaparecidos de la era MM que desde ese día se anunciaban: industria, trabajo, salario, justicia, igualdad y otros derechos y logros que supimos conseguir y mantener activos durante
los últimos años de nuestras vidas. Para perderlo todo.
El artista tiene 32 años y con sus tachos y
pinceles se mueve solo: “No tenemos que quedarnos encerrados con los problemas.
Hay que pensar y buscarle la vuelta creativa para venir a la manisfestación con
onda, con ganas”.
Cuando termina con sus siluetas se sienta sobre uno
de los tachos de pintura a fumar otro cigarrillo. Sus ojos parecen saber
que el verano –y los
cuatro años de gobierno –serán muy largos. Que todo esto recién está por comenzar...
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