martes, 23 de febrero de 2016

Carpas en la city porteña


“Yo trabajaba en la Subgerencia de Derechos Humanos del Banco Central. Había entrado al Banco el 1 de diciembre de 2014, con un grupo que venía a investigar la documentación que había en el Banco de la época de la dictadura. Algunos de nosotros ya había trabajado en la Comisión Nacional de Valores, investigando también lo ocurrido con las entidades financieras durante la dictadura. Nuestro objetivo era buscar infomación que pudiera ser relevante para detectar delitos relativos a deuda externa o a delitos de lesa humanidad. Porque sabemos que en el banco hay más información de la que usualmente circula”, dice Santiago, uno  de los cesanteados del Banco Central que participa del acampe que desde el miércoles 17 de febrero despliega al Asociación Bancaria en el microcentro porteño.

La investigación a la que refiere Santiago fue publicada en La dictadura del poder financiero. (http://www.edicontinente.com.ar/tpl_libro_item_detail.php?id=ECO352) un libro que muestra la responsabilidad civil de ciertas empresas y grupos financieros sobre delitos de lesa humanidad y financieros cometidos durante la dictadura militar.
La pesquisa sobre documentos del Banco Central comenzó hace poco más de un año.  
“Expedientes caratulados bajo el dominio S, de Secretos, donde se tomaba nota de lo decidido en reuniones de Directorio que no constaban en las actas oficiales”, dice Santiago eran su material de estudio y análisis. Eran hasta el 28 de enero, cuando él y sus compañeros se vieron en la lista de despedidos con la que los recibió el Banco Central.

Han pasado apenas tres semanas de ese momento. Es domingo y las carpas blancas copan la calle Reconquista, entre Sarmiento y Perón, justo frente al Central. Bajo las carpas –gazebos amplios con el logo de Asociación Bancaria - hay grandes mesas con mates y galletitas. Bajo una de las carpas un tonel con hielos y bebidas para todos. Hace más de treinta grados y estas carpas son una isla vital en el microcentro fantasmático de cada fin de semana. 

“Instalamos las carpas el miércoles pasado (17 de febrero). Esa noche hubo una gran tormenta y fue loquísimo: a medida que armábamos las carpas nos íbamos metiendo debajo para cubrinos de la lluvia. Dos de las carpas se volaban, las embolsó el viento y se iban … tuvimos que colgarnos de los parantes para sostenerlas”, dice Nuria, una de las organizadoras del acampe.

La comida y la bebida la pone el Sindicato. “Una noche comimos lasagna, otra noche, pollo al horno. Todo riquísimo. Compramos las viandas con los fondos del sindicato”, sigue Nuria, al tiempo que cuenta que la consigna general es mantener  el espacio limpio para que sea un lugar agradable. “Usamos los baños de la Asociación Bancaria, que está abierta toda la noche. Y hay grupos asignados con turnos rotativos que son responsables de que el lugar esté en condiciones. Porque todo esto puede ser muy largo”. 
 

Con alegría


El fin de semana la organización se preocupó por llevar al lugar mesas de ping pong y un metegol, para que jugaran adultos y niños. Porque también hay chicos que están con sus familias en lucha durante el fin de semana: una beba de diez meses, la más chiquita.

Cerca de la hora del mate, Alejandra Estoup, Secretaria general de la Seccional Buenos Aires, sube al escenario para decir unas palabras: “Ciento diez horas de acampe, compañeros”, sentencia a puro micrófono y voz emocionada: “Y quiero compartir unas palabras: ‘Empieza con lo que puedas hacer , pronto estaras haciendo lo posible y cuando menos pienses estarás haciendo lo imposible. Entonces vamos a hacer lo imposible para que todos los compañeros estén en sus lugares de trabajo”, dice antes de que su voz fuera ahogada por los aplausos.
Después de recordar a todas las organizaciones de cada banco que apoyan activamente el acampe, Estoup dice: “Y ahora parece que con las medidas tomadas con respecto a Ganancias vamos a estar peor de lo que estábamos, porque hay compañeros que no tributaban y ahora van a tributar. Vamos a defender nuestro trabajo: queremos que los 47 compañeros del Banco Central y los siete compañeros del Banco Provincia sean reincoporados. Y también vamos a defender nuestro salario”.  

Carlos Cisneros, Secretario nacional administrativo de la Asociación Bancaria, también está presente el fin de semana de acampe y aprovecha el momento de escenario para agradecer la solidaridad de todos los bancarios: “Este acampe es parte de un plan de lucha: vamos a seguir con la movilización nacional el 1 de marzo y, seguramente, cuando empiecen las paritarias el 15 de marzo, si no están reiconporados los compañeros despedidos a sus puestos de trabajo, empezaremos con medidas de lucha, con paros en todo el país”. Más aplausos. Cisneros sigue: “lo que no descartamos es que esta semana, hasta el 15 de marzo, puede haber paros sorpresivos, corte en las cabeceras de tesoros regionales. Es algo que no podemos anunciar pero que se irá organizando”, dice y termina agradeciendo a los presentes y a los compañeros en lucha. 
 
Después se larga el karaoke.
“Ayer hubo disco”, dice Nuria. “A ver: de lunes a viernes el planteo es estar acá, muy presentes en la lucha, informando a todos los que pasan de lo que estamos haciendo y de la situación de este despido ideológico. Pero el fin de semana no pasa nadie, y también queremos distendernos, pasarla bien… porque se vienen largas jornadas de lucha”. La lucha en las carpas se sostiene con mucha charla, para algunos, juegos de cartas y mates, para otros, y estudio intenso para un flamante abogado que prepara una materia de la maestría que está cursando. Mientras tanto, desde el escenario, una de las bancarias, con muy buena voz entona: “Yo caminaré entre las piedras hasta sentir el temblor …” 
 
En la platea, Santiago sigue contando: “El Banco Central como muchas empresas hace una evaluación de desempeño anual para todos los empleados. Si esa evaluación es positiva, hay un bono a fin de año. Nosotros, los cesanteados, todos tuvimos bono, lo que quiere decir que nuestra evaluación fue positiva. Sin embargo las nuevas autoridades  no consideraron esa evaluación. Nos echaron claramente por una cuestión ideológica”, confirma.  

Alejandra explica

Mientras se despliegan otras canciones en el karaoke, Alejandra Estoup explica algunas cuestiones básicas del momento de lucha Bancaria: “Federico Sturzenegger – que además se llama Adolfo, ¿por qué ocultará su segundo nombre? –estuvo en el megacanje y fue uno de los tecnócratas que avaló ese megacanje, y hoy claramente el Banco Central está cambiando toda su normativa para darle mayores beneficios a los banqueros, es decir, quieren quitar normas que ejercen cierto control del sistema financiero. Por eso es muy importante decir que los cesanteados del Banco Central son de tres sectores: un sector es la gerencia de Derechos Humanos que se había creado en este último tiempo, una gerencia que se encarga de abrir los expedientes y analizar si hubo delitos económicos de lesa humanidad. Otro sector es la gerencia de defensa al consumidor y usuario de servicios bancarios, que también están desmantelanado y otra gerencia que están disolviendo es la que se encarga de las inspecciones de las entidades financieras, también llamadas cuevas, que funcionaba para ver cualquier irregularidad que se pueda detectar, hechos y acciones financieras que estén por fuera de la ley.

  “Y todo esto no tiene nada que ver con el cepo, sino que es la ley, la Ley Penal Cambiaria que está totalmente en vigencia. Pero con estos despidos hoy hay flexibilizacion de todos los controles, se liberaron las tasas y esto va a recaer en el bolsillo de los usuarios, en los clientes minoristas, porque al estar liberadas las tasas el crédito va a ser más caro, y no habrá ningún tope para generar créditos para las economías regionales y productivas.






“Mientras tanto, la disyuntiva en la que nos quieren poner a  nosotros como sindicato es si vamos a defender el puesto de trabajo o el salario. Y esta es una falsa disyuntiva, por supuesto, porque no vamos a regalar el salario, ni vamos a hacer un cambio de figuritas por el impuesto a las ganancias: no nos van a pagar con eso. Y vamos a defender cada puesto de trabajo, sin duda. 

“Tenemos que tener mucha claridad en estas premisas que deberían extenderse a todas las organizaciones gremiales, para que el movimiento obrero tenga más fortaleza y podamos luchar contra esto que nadie quiso, pero se viene. Los trabajadores sostener la lucha, los dirigentes estar acompañando y apoyando, y los ciudadanos pensar qué van a votar dentro de dos años”.

En la carpa que administra la comida se anuncia la llegada de las medialunas. Algunos van con sus platos y sus termos. Otros siguen en el karaoke –"Lunes por la madrugada", suena ahora -. Rock and roll y pollo al horno en esta lucha gremial. Metegol y masitas. Convicción, memoria y resistencia. Solidaridad y alegría. 

(Fotos de Martina Simonotti)





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