El 10 de diciembre, Pablo de Marinis, sociólogo investigador y profe de la UBA me escribió un mail que transcribo:
te cuento qué me parece, y de paso hago catarsis... es un día muy triste... ¿como hemos llegado hasta acá?
Entiendo
que la figura de "la grieta" la acuñó Lanata. ¿Fue así? Y luego se
difundió cual reguero de pólvora. Y no cualquier cosa se puede difundir
cual reguero de pólvora. Por lo general, lo hacen las cosas que existen,
o que al menos en alguna medida existen.
Lanata operó muy fuertemente la figura de la grieta, fundamentalmente como dispositivo de crítica al gobierno ("la grieta la armaron ellos, los K"), pero no dejó de alimentarla él mismo en su trabajo a lo largo de estos últimos años. El papel de Lanata en el triunfo de Macri en las elecciones no es desdeñable, aunque incalculable de manera precisa, como todo en estas cosas.
Lanata operó muy fuertemente la figura de la grieta, fundamentalmente como dispositivo de crítica al gobierno ("la grieta la armaron ellos, los K"), pero no dejó de alimentarla él mismo en su trabajo a lo largo de estos últimos años. El papel de Lanata en el triunfo de Macri en las elecciones no es desdeñable, aunque incalculable de manera precisa, como todo en estas cosas.
La
figura de la grieta, aún alimentada y fogoneada adrede, termina siendo
bastante plástica (se la puede interpretar de varias formas, es como un
significante flotante) y eficaz (sirve para casi todo).
Esquemática, reduccionista, al hablar de grieta se habla de dos partes/bandos en que ha quedado dividido un todo al que se añora en su completud; la grieta no reconoce los grises y los bemoles que evidentemente siempre existen, pero al menos para el trazo grueso logra ilustrar bastante bien un conjunto de sentidos (valores morales) y formas culturales (estéticas) que se encuentran desparejamente distribuidos en la sociedad. Y en ella no sólo se da una distribución despareja, sino que además expresa el contenido agónico que, siempre y por definición, es constitutivo de lo político.
No es que "hay esto y hay aquello", sino que "hay esto contra esto". Lo que pasa (y ahí está la trampa eficaz de Lanata y secuaces) es que se sobrecarga la responsabilidad de la existencia de esta grieta en un solo lado (en "los K"), como si el otro jugador no jugara el juego de la grieta. Claro, el otro jugador también juega, y juega fuerte, pero (lo viste en el discurso de hoy de asunción en el Congreso, y a lo largo de toda la campaña electoral) hace como si no lo hiciera, como si sólo apelara a la "unión" contra el "divisionismo" que sería sólo responsabilidad del otro. Esto es posible de sostener cuando uno está en campaña, e incluso en discurso inaugural, insípido, inodoro e incoloro, como el de hoy. Pero teóricamente hoy eso se terminó. Macri tendrá que empezar a mostrar los dientes.
De tal forma, en la grieta, por un lado resulta colocada toda la mierda (a menudo sobrecargada y sobreactuada por Cristina y el "kirchnerismo duro" con llamaradas verbales que tampoco están a la altura de lo que realmente hay en juego, por ejemplo a nivel de la afectación de los grandes intereses económicos, que no han visto ni siquiera entorpecidas en todos estos años su capacidad de hacer la guita en pala) y del otro lado apelaciones al diálogo, la concordia, al amor (¡¡¡hoy Macri habló de amor!!! ¡¡¡muy bueno!!!)
Todo esto ya tuvo su expresión electoral, en dos mitades bastante parejas, y en dos plazas (la de ayer y la de hoy), en las que se teatralizaron diferentes cosas.
De un lado de la grieta, humo de choripanes y sudor del abrazo con el compañero de siempre o casual, emociones colectivas y sentidos mas o menos abstractos o concretos de derechos y ciudadanía, invocaciones a la historia, a héroes y traidores, relatos épicos. Del otro lado, un "vecino" más mesurado, racional, consciente, individualizado y autónomo, que cree firmemente que él no se deja manipular ni llevar de la nariz por nadie, abnegado y esforzado (el relato del esfuerzo también está del lado K de la grieta, pero allí siempre aparece asociado a sentidos de lo colectivo, de lo estatal, de la público, etc), un vecino que sólo se puede permitir al menos por un día la disgresión y el "exceso" de un chico bien del Newman o de la UCA bailando en el balcón de Perón y Alfonsín los ritmos de los "negros cabeza", de la cumbia suburbana.
Esquemática, reduccionista, al hablar de grieta se habla de dos partes/bandos en que ha quedado dividido un todo al que se añora en su completud; la grieta no reconoce los grises y los bemoles que evidentemente siempre existen, pero al menos para el trazo grueso logra ilustrar bastante bien un conjunto de sentidos (valores morales) y formas culturales (estéticas) que se encuentran desparejamente distribuidos en la sociedad. Y en ella no sólo se da una distribución despareja, sino que además expresa el contenido agónico que, siempre y por definición, es constitutivo de lo político.
No es que "hay esto y hay aquello", sino que "hay esto contra esto". Lo que pasa (y ahí está la trampa eficaz de Lanata y secuaces) es que se sobrecarga la responsabilidad de la existencia de esta grieta en un solo lado (en "los K"), como si el otro jugador no jugara el juego de la grieta. Claro, el otro jugador también juega, y juega fuerte, pero (lo viste en el discurso de hoy de asunción en el Congreso, y a lo largo de toda la campaña electoral) hace como si no lo hiciera, como si sólo apelara a la "unión" contra el "divisionismo" que sería sólo responsabilidad del otro. Esto es posible de sostener cuando uno está en campaña, e incluso en discurso inaugural, insípido, inodoro e incoloro, como el de hoy. Pero teóricamente hoy eso se terminó. Macri tendrá que empezar a mostrar los dientes.
De tal forma, en la grieta, por un lado resulta colocada toda la mierda (a menudo sobrecargada y sobreactuada por Cristina y el "kirchnerismo duro" con llamaradas verbales que tampoco están a la altura de lo que realmente hay en juego, por ejemplo a nivel de la afectación de los grandes intereses económicos, que no han visto ni siquiera entorpecidas en todos estos años su capacidad de hacer la guita en pala) y del otro lado apelaciones al diálogo, la concordia, al amor (¡¡¡hoy Macri habló de amor!!! ¡¡¡muy bueno!!!)
Todo esto ya tuvo su expresión electoral, en dos mitades bastante parejas, y en dos plazas (la de ayer y la de hoy), en las que se teatralizaron diferentes cosas.
De un lado de la grieta, humo de choripanes y sudor del abrazo con el compañero de siempre o casual, emociones colectivas y sentidos mas o menos abstractos o concretos de derechos y ciudadanía, invocaciones a la historia, a héroes y traidores, relatos épicos. Del otro lado, un "vecino" más mesurado, racional, consciente, individualizado y autónomo, que cree firmemente que él no se deja manipular ni llevar de la nariz por nadie, abnegado y esforzado (el relato del esfuerzo también está del lado K de la grieta, pero allí siempre aparece asociado a sentidos de lo colectivo, de lo estatal, de la público, etc), un vecino que sólo se puede permitir al menos por un día la disgresión y el "exceso" de un chico bien del Newman o de la UCA bailando en el balcón de Perón y Alfonsín los ritmos de los "negros cabeza", de la cumbia suburbana.
Hay
"ellos" y hay "nosotros", y en el medio "la grieta". Es indudable que
eso es así. El asco y la repulsión que nos dan estos tipos con sus
zapatos náuticos y sus remeras polo es equivalente al que les debe dar a
ellos vernos a nosotros saltando todos chivados en torno a "la shegua"
como en la tribuna de la cancha, reciclando canciones de los 70 y de los
80, justo cuando empezó nuestra socializacion politica, pero no la de
los miles de pibes que en estos años empezaron a militar.
En
suma, hay grieta. Construída, exacerbada, pero real y también
imaginaria. Será muy interesante ver cómo sigue esto de la grieta. Macri
juega a suturarla. El no es prepotente, èl escucha y tiene diàlogo. El
no es un mandante unipersonal, el arma equipos.Esa es su manera de
"dejar atrás el pasado", y de mirar de cara al futuro. Es evidente que
la gente que lo votó compró eso. Pero eso sirve como factor de campaña.
Pero por más apelaciones que se hagan a esa supuesta unidad y unicidad,
las sociedades siempre están divididas, en bandos a menudo y en ciertos
aspectos irreconciliables... Y los gobiernos juegan, a veces para un
lado, a veces para el otro, a veces para un lado pero tirando algún
hueso al otro...
eso... veremos...
beso!
P.
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